Población de la Sierra Gorda

De hecho, puede decirse que la población prehispánica del Querétaro septentrional, presenta ciertos rasgos característicos como el de haberse conformado a partir de migraciones de diversos grupos étnicos durante diferentes épocas y con distintos estadios de desarrollo cultural, desde grupos nómadas hasta otros de cultura avanzada. Considerando las evidencias arqueológicas de que disponemos hasta el momento para nuestra región de estudio, habría que pensar entonces en dos grupos con culturas y modos diferentes de vida como posibles candidatas para haber participado en el proceso de desarrollo cultural de la región de estudio: uno, de características sedentarias, grupos que se dedicaron, ante todo a la agricultura, con una cultura avanzada, de lo que habla la existencia de montículos, zonas habitacionales y una cerámica desarrollada, amén de otros elementos culturales, como la arquitectura. Este grupo sería el Huasteca.

Por otra parte, encontramos a un segundo grupo de pobladores, seguramente cazadores recolectores, llamados genéricamente Chichimecas.

Concretamente en nuestra región de estudio, debemos decir que a los Chichimecas de la Sierra Gorda se les distinguía por tribus, hasta que finalmente se habla de tres grupos bien diferenciados: los pames, los ximpences y los jonaces, según el cronista Jerónimo de Labra (1740). Actualmente, los idiomas de estos grupos se clasifican dentro de la familia pame-otomiana en el tronco macro-otomangue[9] (Mapa 3).

 

Mapa 3.  Grupos indígenas enla Sierra Gorda(Fuente: Museo Histórico dela Sierra Gorda.Jalpan de Serra) 

Fray Vicente de Santa María [10], hacia 1790,  señala que

“Enla Sierra Gordavagaban principalmente entre otras, las naciones de los pisones, siguillones, janambres y pames que eran de las más atrevidas y numerosas, hechas naturalmente y con más expedición a las fragosidades y malezas de su domicilio. Con esta ventaja, en los ataques y retiradas de sus guerras se hicieron temibles, no sólo a sus paisanos y con salvajes, sino también a los mismos españoles, en el principio y aún después de la reducción”.

Actualmente se sabe que los ximpences eran un pueblo pacífico,  asentado junto a fuentes de agua de los pequeños valles serranos y que vivían de la agricultura. Habitaban al centro dela Sierraen donde se localizan mayores altitudes con rumbo a Punginguía, Ahuacatlán, Santa Agueda, Huilotla, Escanelilla y el Quirambal (Municipio de Pinal de Amoles)

Los pames tuvieron su  área de actividades en la región noroeste de la Sierra, que les proporcionaba un hábitat con abundante agua. Su territorio comenzaba en la cercanía de Zimapán, cubría Pacuala, Xiliapan, Mecatlán de los Montes (Hidalgo), Landa de Matamoros, Tilaco, Jalpan, Tancoyol (Querétaro) y la provincia de Río Verde (San Luis Potosí). Es importante señalar que los mismos chichimecas de Xólotl hablaban pame, como parece mostrarlo la distribución de esta lengua en el s. XVI, ubicándose precisamente en la frontera septentrional de Mesoamérica Los pames compartían también elementos otomíes, como sería la lengua: o sea, eran bilingües. De hecho, estos  grupos de chichimecas de la frontera norte mesoamericana hablaban además de su propio idioma, nahua, otomí o huasteca según el caso. Su cultura era relativamente desarrollada pues conocían la agricultura, tenían templos, ídolos y sacerdotes. Carrasco los considera como un grupo cazador que adquirió parte de la cultura otomiana propiamente mesoamericana, incluso el idioma, lo cual no es extraño considerando la simbiosis entre nómadas y sedentarios que sed observa en diversos pasajes de la historia antigua de México. Otra posibilidad que este autor considera es que los pames fueran un antiguo grupo mesoamericano que perdió parte de su cultura por el contacto con los cazadores-recolectores septentrionales [11]

Finalmente, los chichimecas jonaces, "rebeldes", cuyo nombre tenían como oprobio los ximpences y pames, que les llamaban así porque en su idioma su nombre significa  "come caballo", ocuparon las regiones deLa Media Luna, San Cristóbal, Extórax, Ranas, Maconí, Trincheras, Cerro de San Nicolás, Piñones, Adjuntos, Cerro Prieto, en los municipios de Cadereyta, Tolimán, Peñamiller y San Joaquín de Querétaro.

En esta tierra intensamente quebrada y semiárida, poco apta para labores agrícolas, además de sus actividades como cazadores-recolectores, estos hombres tuvieron para sobrevivir una sola opción: obtener alimentos de otros que sí los producían.

Sin duda, la escasa precipitación pluvial y la falta de terreno  disponible para la agricultura eran factores que dificultaban esta actividad. Era difícil que estos grupos pudiesen estar atados a una milpa y con una habitación estable, en cambio desarrollaban una economía de apropiación y vivían en cuevas aprovechando las cañadas y fragosidades de la Sierra, por lo que se dedicaron a ser cazadores-recolectores, hostigando también a las poblaciones sedentarias con las que  entraban en contacto[12]

En cuanto a los jonaces, en ellos recayó fundamentalmente la defensa dela Sierra Gordaante el avance español, ellos fueron los que atacaron, quemaron y saquearon los asentamientos de mestizos y españoles al pie dela Sierray las misiones y presidios dentro de ellos.

Los pames y los jonaces sufrieron con gran dureza el proceso de expansión geopolítica de la colonia. Como se sabe,  esta  zona del norte de Querétaro formó parte del área donde se desenvolvió la gran "guerra Chichimeca" entre 1550-1600[13]

Debe decirse que a excepción de los chichimecas que habían penetrado a Mesoamérica y se habían relacionado con los pueblos sedentarios de esta área, los chichimecas nómadas, cazadores-recolectores o grupos semisedentarios recorrían las áreas septentrionales limítrofes con el territorio mesoamericano sin avanzar hacia el sur. Por ello, la cronología que pudiera establecerse para estos grupos no es muy precisa y abarcaría desde periodos muy tempranos que corresponderían al Preclásico mesoamericano hasta los siglos del XVI al XVIII y  aún hasta el siglo XIX.

A la par con los chichimecas, se encuentran  en el siglo XVI  pequeños núcleos de nahuas, otomíes y huastecos, y los topónimos serranos nos indican el origen étnico de sus localidades como por ejemplo Jalpan ("en el arenal" o "sobre la arena del cerro", del náhuatl xalli o xalli-pantepetl);  Conca (del náhuatl comitlcan, "lugar de ollas o del pame", o bien , del pame kon-kauk, "conmigo" o "laguna de ranas");  Landa (del chichimeca Lan-Ha, "cenegoso"); Tancoyol (del huasteco y significa "lugar de coyoles", dátiles silvestres); Tilaco (del náhuatl tlilliatl-co, "en el agua negra"), y otros menos claros en el significado de su nombre como Tangojó o Puginguía.[14]

En efecto, entre los grupos principales que habitaron el noreste de México, y que influyeron en la región de la Sierra Gorda, se encuentra el de los huastecos, que ya Orozco y Berra consideraba  como una nación civilizada y en continua interacción con los chichimecas y los otomíes, grupos de cultura menos avanzada.

Los huastecos influyeron de manera importante en el desarrollo de la civilización del México prehispánico, y esta influencia se dejó sentir lo mismo entre los nómadas del norte que entre los  chichimecas que descendieron al Anáhuac; habiéndose difundido su cultura a lo largo de la frontera septentrional de Mesoamérica, e incluso llegando al sureste de Estados Unidos[15].  Por su parte Román Piña Chan[16] dice que los primeros pobladores del Pánuco se asentaron en el mítico Tamoanchan y de allí fueron a Teotihuacan en donde edificaron, “a honra del Sol y de la Luna, dos montes”. Posteriormente, el caudillo Xólotl, gran conquistador y  fundador de Tenayuca, al casarse con una princesa de Tamiahua, adquirió sus primeros conocimientos de la cultura huasteca. Piña Chán se apoya en el “Códice Florentino” y en la siguiente referencia de  Bernardino de Sahagún[17] en su prólogo al libro octavo de la Historia General: 

“los que primeramente vinieron a poblar a esta tierra de esta Nueva España  vinieron de hacia el norte, en demanda del Paraíso Terrenal;  traían  por   apellido  Tamoanchan, y es lo que ahora dicen tictemoa  tochan, que quiere decir, 'buscamos nuestra casa  natural'.... 

Más adelante, cuando el propio Sahagún  se refiere de manera expresa a los habitantes de la costa del Golfo, dice

“...tómase de la provincia que llaman Cuextlan, donde los que están poblados se llaman cuexteca...y por otro nombre toueyome cuando son muchos, y cuando uno, toueyo, el cual nombre quiere decir nuestro prójimo. A los mismos llamaban panteca, o panoteca, que quiere decir hombres de lugar pasadero, los cuales fueron así llamados porque viven en la provincia de Pánuco, que propiamente se llama Pantlan o Panotlan, cuasi Panoayan, que quiere decir lugar por donde pasan, que es a orillas o riberas de la mar; y dicen que la causa por la que le pusieron el nombre de Panoayan es que dizque los primeros pobladores que vinieron a poblar a esta tierra de México... llegaron aquel puerto con navíos con que pasaron aquella mar”. 

Los grupos huastecos habitaron primordialmente las tierras calientes y bajas que se extienden desde la región de Sotola Marinaen Tamaulipas, hasta el Río Cazones en Veracruz; pero en su expansión occidental se desplazaron haciala Sierra MadreOriental, incluyendo el noreste de Querétaro. Respecto de este territorio, Sahagún señala que estos grupos habitaban un lugar en donde el calor era muy fuerte, lo que lo hacía una región muy fértil, productora de diversos cultivos alimenticios y además  algodón, árboles de flores o rosas, entre otros, lo cual se reflejaba en el nombre del área, Tonacatlalpan o lugar de bastimentos o bien Xochitlalpan o lugar de rosas.

Los huastecos están relacionados con la gran familia maya que en tiempos antiguos se desarrolló por toda la costa del Golfo; pero la intrusión de otros grupos, como los zoques o los totonacos, coadyuvó a que los huastecos se diversificaran culturalmente y se aislaran de los grupos mayas.

La toponimia y los sitios arqueológicos muestran que los huastecos habitan la zona costera del Golfo aproximadamente desde 1500 a.C. hasta la actualidad. A partir de esta área contribuyeron en el desarrollo de las civilizaciones del México prehispánico desde épocas muy tempranas.

Luego, ya en etapas cercanas a la conquista, los huastecos fueron conquistados y dominados por los mexica en una serie de campañas realizadas por los reyes de México a partir de 1458: Moctezuma Ilhuicamina, Axayacatl, Ahuízotl y Moctezuma Xocoyotzin se enfrentaron a ellos. Las continuas rebeliones de los huastecos provocaban los enfrentamientos con los ejércitos de los Señores de México. Además de los prisioneros para el sacrificio, los mexica obtenían de la Huastecadiversos tributos: pescado en barbacoa, fardos de camarones, miel blanca, gallinas, piñas y diversas frutas, cargas de mantas de diversos tipos, cacao, oro, joyas, plumas, papagayos, guacamayas, chile chico y grande y "todo género de comidas"[18] .

Ya en la época colonial, la región bien pudo haber servido como zona de refugio para indígenas que huían de la conquista europea. En efecto, creemos que por presentar un ambiente hostil compuesto por macizos montañosos de difícil acceso, además de un clima extremoso, así como por ubicarse en los límites de la frontera septentrional de Mesoamérica, estas áreas pudieron ser “regiones de refugio”, porque su situación marginal y su aislamiento las defienden de la agresión de otros grupos, lo cual pudo ser un hecho común en el área. Menciona Gonzalo Aguirre Beltrán[19]:

“Las regiones de refugio, brindan resguardo al grupo  propio y a sus integrantes: nunca al extraño. La defensa activa de la condición de refugio es circunstancia sine qua  de su existencia y ella la encomienda al mecanismo de la territorialidad”.

 

[9] Jaime Nieto Ramírez, Los habitantes de la Sierra Gorda, Querétaro, Universidad Autónoma de Querétaro, 1984, 89 p.:  16.

[10] Relación histórica de la colonia de Nuevo Santander, México, UNAM, 1975, 187 p.: 17-18, 96.

[11] Pedro Carrasco Pizana, Los otomies. Cultura e historia prehispánica de los pueblos mesoamericanos de habla otomiana, Toluca, Gobierno del Estado de México, 1987: 355 p., ilus., (Documentos del Estado de México): 244-245,  305-307. 

[12] Carrasco, op. cit.: 2, 19.

[13] Philips W. Powell, La guerra chichimeca (1550-1600), México, F.C.E., 1989, 312 p.

[14] Eduardo Loarca Castillo, Fray Junípero Serra y sus misiones barrocas del Siglos XVIII, Sierra Gorda,  3a. ed., s.l., s.e., 1984,  50 p.: 18, 23, 25, 28, 31.

[15] Wigberto Jiménez Moreno, "Relaciones Etnológicas entre Mesoamérica y el Sureste de Estados Unidos", en: El norte de México y el sur de Estados Unidos. 3a. Reunión de la Mesa Redonda sobre Problemas Antropológicos de Mexico y Centro América, México, Sociedad Mexicana de Antropología, 1943: 290-291.

[16] -Historia, arqueología y arte prehispánico, 4ª. reimpr., México, F.C.E., 1988,  215 p., ilus.: 23-25.   

[17] Historia general de las cosas de Nueva España, 3a. ed., por Angel María Garibay,  México, Porrúa, 1975, ilus., 1032 p., (Sepan Cuantos, 300). 

[18] Fray Diego Durán, Historia de las Indias de Nueva España e Islas de la Tierra Firme,   2 v., ed. por Angel María Garibay México, Porrúa, 1967, ilus.: II, 168

[19] Regiones de Refugio, el desarrollo de la comunidad y el proceso dominical en mestizoamérica, México, INI-SEP, 1973, 366 p.